5 a 10 horas Análisis Ñindie Baroque Decay DESTACADO Fran Calvelo PEGI 18 Survival Horror

[Análisis] El Conde Lucanor

Un survival horror sencillo en lo visual y muy rico en sus dinámicas

El Conde Lucanor es un proyecto con muchos años a sus espaldas. Y es que Baroque Decay, el estudio coruñés, comenzó a trabar en el proyecto allá por 2013. Por aquel entonces, el juego se denominó Catequesis, un ambicioso survival horror inspirado en los juegos de rol de los 90 que nunca acabó viendo la luz. Tras dos años de arduo trabajo en Catequesis, Fran Calvelo y su equipo anunciaban que debían replantear el alcance del juego, y reutilizar el trabajo desarrollado hasta ese momento para acotar el alcance y definir un nuevo juego que explotara las «key-features» de Catequesis, dando lugar al proyecto de El Conde Lucanor, que se nutriría de buena parte de assets conceptuales, artísticos y técnicos.

El Conde Lucanor tuvo un gran rendimiento para Baroque Decay, que a día de hoy, después del también exitoso lanzamiento de Yuppie Psycho, se ha convertido en uno de los estudios independientes españoles más importantes, con especial presencia en Europa del Este y Asia. En nuestra opinión, esto se debe a sus relatos con un marcado tono de terror japonés y a la estética retro-anime de sus videojuegos.

Nos encontramos ante un juego argumental no lineal en perspectiva top-down, con dinámicas propias de un survival horror y un sencillo pero cuidado apartado artístico trabajado en pixelart. Su estética retro y anime se integra a la perfección con el original relato y su narrativa proposicional.

La leyenda de El Conde Lucanor

La puesta en escena nos traslada a una pequeña aldea en la que reside nuestro avatar, un niño llamado Hans de tan solo diez años, que vive con su madre en ciertas condiciones de escasez y pobreza. Cansado de esperar el regreso de su padre, que nunca volvió de la guerra, tras un cumpleaños decepcionante y una fuerte discusión con su madre, decide escaparse de casa y vivir su propia aventura en busca de riquezas y tesoros. No deberá caminar mucho para toparse con lo que será la aventura de su vida.

Sin saber muy bien cómo, acabaremos en los interiores de El Castillo Ténebre, la mismísima fortaleza de El Conde Lucanor, custodiada por quien parece ser un bufón al servicio del noble. Este misterioso personaje, nos guiará por las terribles pruebas que hemos de pasar para demostrar nuestra valía, romper la maldición del castillo, conocer al Conde y hacernos con el tesoro y las riquezas que nos darán la fama y acabarán con nuestra pobreza.

Antes de finalizar la noche, deberemos adivinar el nombre del sirviente del conde, para lo que deberemos hallar las diferentes letras que se encuentran ocultas por las lúgubres salas dispuestas a lo largo de las dos plantas del castillo. Y ojo, que a las tres en punto de cada madrugada, el servicio de El Conde Lucanor resurge del mismo infierno para deambular por los pasillos como almas en pena en búsqueda de su liberación. Aunque una vez obtenidas las letras, deberemos ser audaces en recopilar las pistas que nos permitirán dar con el nombre del personaje, o de lo contrario pereceremos en el intento.

Mecánicas sencillas que se traducen en dinámicas adictivas gracias al buen diseño de niveles.

El Conde Lucanor nos presenta un juego de entre 4 y 8 horas, dependiendo del bagaje del jugador y de su habilidad. Sin embargo, dado que tenemos varias tomas de decisión a lo largo del juego que condicionarán los acontecimientos, lo normal es que apetezca rejugarlo varias veces para explorar los diferentes caminos argumentales.

Una de los puntos de diseño que más me ha gustado del juego, es el relacionado con las velas. Y es que una vez dentro del castillo, la única luz con la que contaremos, será la que desprenda la llama de nuestra vela. Hasta aquí todo bien, nada nuevo que no hayamos visto en otros survival horror que utilizan la oscuridad y la luz como parte de su diseño para crear angustia e inseguridad en el jugador. Lo que me ha parecido novedoso, es la mecánica de ir colocando las velas por el castillo, que permanecerán prendiendo durante toda la noche y nos servirán para ampliar nuestro campo visual y poder reaccionar con tiempo ante los diferentes enemigos, así como para poder guiarnos por los laberínticos pasillos de la fortaleza. Eso sí, como todo en El Conde Lucanor, las velas son un recurso limitado, así que deberemos elegir con cautela donde las vamos situando. La dinámica resultante es muy divertida y satisfactoria.

El juego no habilita mecánicas de combate, por lo que la única opción posible para sobrevivir a nuestros enemigos será el sigilo y la ocultación. Para ello, usaremos los diferentes escondites para pasar inadvertidos, e incluso para salir indemnes de una persecución. El sigilo, sin ser nada del otro mundo, funciona adecuadamente y encaja bien con el resto de mecánicas de exploración y puzzles.

El sistema de guardado de la partida es también original, ya que para salvar nuestra alma, deberemos sacrificar una moneda de oro en una fuente custodiada por un cuervo negro. Y cuidado, por que las monedas de oro no abundan en El Castillo Ténebre. Esta mecánicas de guardado, obliga al jugador a sopesar continuamente el riesgo de continuar sin guardar y arriesgarse a perder el progreso o, si considera que los avances realizados no merecen el riesgo, gastar una moneda de oro para salvar la partida.

La fuente se haya en el centro de un patio, en el centro del castillo. Podremos ir allí siempre que queramos durante la aventura. En la plaza, además de salvar nuestra alma (o la partida), podremos interactuar con los diferentes personajes, aceptar misiones secundarias y obtener diferentes objetos que nos serán de utilidad para romper la maldición.

Los personajes no abundan, pero están bien desarrollados, con grandes dosis de humor negro que, sin duda, nos sacarán una sonrisa y aliviará la tensión del juego. La carga narrativa del relato nos vendrá a a través de la interacción con los propios NPCs, así como de los propios objetos ficcionales repartidos por el castillo, tales como: libros, cuadros, estatuas y muchos otros. Sin duda el juego destaca en su guion y argumento, muy bien llevados a través de una narrativa fragmentada que invita a la exploración y la interacción con objetos y personajes.

El relato no jugable también nos aportará el contexto necesario para poder llegar a un entendimiento correcto de la historia. Las cinemáticas también están trabajadas en pixelart, aunque la calidad artística de las mismas es muy superior a la que podemos ver en las fases jugables.

El núcleo del juego, además de su narrativa y sus personajes, son sus rompecabezas, muy variados, originales y bien planteados. Muchos de ellos nos exigirán prestar atención al entorno, hacernos con objetos ocultos por el castillo, y permanecer atentos a los detalles que se nos van desvelando. Cualquiera, por pequeño que parezca podría resultar clave para el devenir de la historia.

La dificultad del juego es completamente lineal. La AI de los enemigos es muy básica, sin embargo, es suficiente para ofrecer una experiencia gratificante al jugador. No siempre será fácil librarnos de una persecución ni ocultarnos de los diferentes enemigos. El repertorio de ellos es muy corto, siendo éste el principal «pero» del juego. Nos hubiera gustado contar con más tipos de enemigos durante el juego de cara a enriquecer el «gameplay» y la experiencia jugable. No obstante, es justo añadir que los que hay funcionan muy bien y plantean un acoso constante al jugador, que pocas veces llega a encontrarse cómodo en los interiores de la fortaleza. También se echa en falta algún «jefe final» que complementase a los retos presentados por los rompecabezas del juego.

Los efectos de sonido y la música son escasos, pero dada la corta duración de la aventura, el juego logra utilizarlos adecuadamente para favorecer la inmersión y evocar en el jugador sentimientos de terror, suspense y miedo.

Conclusión

El Conde Lucanor es un juego que invita a jugarlo del tirón. Un survival horror trabajado en pixelart, con perspectiva top-down y estética anime que nos presenta un relato loco, atrevido y muy original. Con un aspecto visual y unas mecánicas sencillas, consigue crear unas dinámicas muy divertidas y adictivas. Una vez que entres en El Castillo Ténebre, no querrás soltar el mando.

Por sus características, es un juego recomendado para aquellos amantes de los survival horror, que disfruten con juegos independientes y sepan valorar la esencia de este tipo de obras.

Ideal para pasar una buena tarde a los mandos o para una ténebre noche de Halloween.

Podéis ver aquí el unboxing de la edición especial del juego que fue editada en España por Avance.

¡Nos leemos en El Torito Gamer!

El Conde Lucanor

7.3
Jugabilidad 8.0
Historia y Narrativa 7.7
Personajes 7.7
Música y Sonido 6.6
Estética y Visual 6.6

Pros

  • Excelente dinámica con mecánicas sencillas
  • El diseño de los niveles interiores y la ambientación del castillo
  • Su original argumento con toques de humor negro que entran muy bien.
  • Los puzzles están muy bien planteados y son variados.
  • La mecánica de las velas y la gestión de la oscuridad y la iluminación.

Cons

  • Poca variedad de enemigos y ausencia de jefes finales.
  • El juego se hace algo corto, aunque ofrece rejugabilidad.
  • Se echa de menos alguna mecánica de combate.

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